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jueves, 13 de agosto de 2015
Difícil saber a qué jugó Bolívar
A qué jugó Bolívar es difícil de descifrar, se defendió mal y atacó peor, y el uruguayo Defensor Sporting, sin ser gran cosa, le metió tres goles (3-0) en el partido de ida de la Copa Sudamericana, anoche bajo una intensa lluvia en el estadio Luis Franzini de Montevideo. Si no hubiera sido por el golero Romel Quiñónez —el mejor del partido a pesar de los tres goles que recibió— el resultado sería mucho más amplio. O sea, Bolívar se salvó de algo peor.
Defensor fue superior durante el partido, pero principalmente en el primer tiempo cuando lo tuvo a Bolívar metido en su campo. Puede que la lluvia y la cancha mojada hubieran perjudicado más a la Academia. Si bien las condiciones fueron para los dos, no hay que olvidar que el uruguayo está más habituado a jugar en ese terreno.
Queda la duda. Sin embargo, esa no debe ser la explicación a los fallos defensivos constantes, a la pérdida del juego en el medio sector ni a la nula tarea de mitad de cancha para adelante, disimulada por el esfuerzo que hacía William Ferreira para bajar a colaborar y de paso recibir la pelota.
En los primeros diez minutos, Defensor le llegó a Bolívar cuatro veces, la cuarta fue la primera tapada de Quiñónez de las muchas que tuvo. Si un arquero tiene tanto trabajo, quiere decir que delante de él algo falla. En Bolívar fallaron todos. De un error en la salida vino la jugada en la que Gerardo Yecerotte se apoyó y empujó a Nicolás Olivera para cometerle falta, que el árbitro sancionó con penal.
No fue gol de Olivera porque la pena máxima la tapó Quiñónez; sin embargo del rebote la metió Martín Rabuñal a los 26’ (1-0). En esa primera parte pudo haber llegado el segundo tanto, no cayó de milagro entre los “casi” de los disparos de Defensor y una tapada, en un tiro libre, del golero boliviano. Mejor cara mostró Bolívar en el segundo tiempo. Es un decir. Se animó poquito, adelantó algo sus líneas. Todo insuficiente.
Olivera empezó a cansarse de no convertir. Había fallado un penal y luego un disparo suyo fue al travesaño. Finalmente, a los 56’, dos veces disparó y la segunda por fin entró (2-0). La expulsión de Damir Miranda a los 67’ dejó peor a Bolívar, que recibió el tercer tanto a los 76’ mediante Brian Lozano, quien apareció en el segundo palo como Pedro por su casa. Había que resistir para evitar el cuarto. Felizmente estaba Quiñónez, el único que sabía a qué jugaba.
La figura - Romel Quiñónez
Aunque le hicieron tres goles, tapó para evitar tres o más. El arquero de Bolívar fue la única pieza rescatable del equipo boliviano.
El árbitro - Bien
Julio Quintana cobró un penal, estuvo correcto. Como también no se equivocó para expulsar a Damir Miranda. En esas decisiones acertó.
Los datos
Primer tiempo
Por ocho llegadas de Defensor Sporting con diverso grado de peligrosidad, incluida una que terminó en gol, Bolívar asustó una vez. Demasiada diferencia en el juego ofensivo.
Segundo
En el complemento ya no llegó tanto el cuadro uruguayo, pero fue más efectivo. Hasta tuvo un travesaño. Bolívar mejoró y subió a tres situaciones.
Viejo lobo
Nicolás Olivera tiene 37 años. Su experiencia para mover el equipo es esencial.
Lo que necesita
La eliminatoria se ha puesto cuesta arriba para Bolívar, pero no imposible de revertir. Para ello, el próximo martes deberá vencer por 4 a 0 como mínimo para clasificarse a la próxima fase del torneo. Un 3 a 0 forzaría a los penales y menos que eso le daría la clasificación a Defensor Sporting.
No hizo más de dos
El problema está en que en lo que va de la temporada, Bolívar no ha convertido más de dos goles en sus partidos de preparación y oficiales. Solo una vez hizo un par, en su visita a Aurora de Cochabamba.
¿Juntos?
Es posible que Eduardo Villegas se anime para el próximo partido copero a poner juntos a los dos notables goleadores que tiene: William Ferreira y Carlos Tenorio. Por lo pronto debe pensar en cómo reemplazar al expulsado Damir Miranda.
Villegas necesita ordenar sus ideas
Ramiro Siles
Jugar con línea de cuatro en la zaga un partido y con tres en el fondo el siguiente denota falta de seguridad sobre lo que el entrenador quiere de su equipo. Lo que Eduardo Villegas necesita es ordenar sus ideas y ponerse de acuerdo consigo mismo en qué es lo que quiere de Bolívar en el terreno de juego. Él mismo anticipó que le caía bien el partido con Oriente Petrolero (1-0), el pasado viernes por el torneo Apertura de la Liga, para probar antes de su primer encuentro de la Sudamericana; sin embargo, no le sirvió de nada.
Mientras en el torneo doméstico jugó con cuatro defensores, anoche lo hizo con tres y quedó en evidencia que el equipo se desequilibró por completo. Es el comienzo y el DT todavía está a tiempo. Cuestión de dejar la presión de lado (en un club donde los técnicos no duran) y hacer lo que mejor sabe: dirigir.
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