Ya con el transcurrir de los años, ha ganado en experiencia, y se ha convertido en una pieza clave en el andamiaje de la Academia.
“Son trabajos con semanas de anticipación, los viajes internacionales trato de panificarlo con al menos un mes de anticipación, esperemos que todo salga bien, y no ocurran problemas, y si se presentan debemos solucionarlos”, enmarcó.
El hecho de que esté más con los jugadores y el club que con la familia, hace que su trabajo tenga que ser consensuado con sus seres queridos. “La parte dura es la familia, uno lo pone a un costado, son días de ausencia, pero mi esposa y mis hijas me comprenden, y saben que la ausencia es parte del trabajo”.
En ese sentido, se mostró agradecido porque entienden estos días de ausencia. “La familia es la que nos da la comprensión, pero también nos motiva y nos lleva a hacer todo esto, además el cariño al club, la dedicación. Estoy más con los jugadores que con mis hijos, pero no hay problema”.
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