Con varios “trapos” adornaron toda la cancha de Tembladerani, los jugadores que salieron a su última práctica no pudieron disimular la alegría que les causó sentir el cariño de sus hinchas; la práctica fue inusual, desde niños hasta señores de la tercera edad alentaron por más de una hora al equipo de sus amores. Las damas bolivaristas tampoco se quedaron atrás en medio de una leve lluvia fueron las que más gritaban en tembladerani.
El más asombrado fue Rubén Insua quien parte del entrenamiento se quedó viendo la curva norte de Tembladerani. “La barra de Bolívar es muy querendona de su equipo”, indicó el técnico.
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