Jorge Del Solar, vocero oficial de la administradora del Club Bolívar, aseveró que sin un estudio técnico e imparcial es imposible demostrar o justificar un daño y menos incluir en la demanda un resarcimiento por supuesto perjuicio a la “privacidad, sombra y por costos de limpieza de los jardines, cuando incluso existe una carta que autoriza el desarrollo del proyecto por parte de la propia Embajada”.
Si ese fuera el caso –dijo– “el 99.9% de los propietarios de inmuebles que tengan como vecinos a dueños de edificios estaría exigiendo indemnizaciones, porque es imposible que una construcción no genere sombra o tenga ventanas hacia otro inmueble”.
Los principales ejecutivos de Baisa y de la Compañía Boliviana de Ingeniería, contratista de la obra, aseguraron que en el proceso de construcción del edificio, además de cumplir a cabalidad las normas administrativo/municipales, se extremaron las metodologías y técnicas constructivas de seguridad y calidad; de geotecnia, ingeniería y arquitectura considerando que se trata de una de las edificaciones más altas y modernas de la ciudad.
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