Antes de empezar el entrenamiento, jugadores y cuerpo técnico compartieron unos minutos con los pequeños y se sacaron unas fotos para la posteridad.
Mientras los jugadores entrenaban, se escuchaban gritos que los alentaban. “¡Bolívar, Bolívar!” y “Bo-bo-bo-lí-lí-lí-var-var-var”, fueron los vítores más coreados. Un momento lindo, en Tembladerani.

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