El 2-1 con el que el Lanús derrotó al Santos en el partido de ida de los octavos de final de la semana pasada marcó el derrotero de la vuelta, que se jugará en el estadio Corona, de la ciudad norteña de Torreón, con capacidad para 30.000 espectadores.
Será la primera vez que el Santos Laguna, que dirige el portugués Pedro Caixinha, tenga que remar contra la corriente en el torneo continental en calidad de local, ya que en la fase de grupos ganó los tres partidos que disputó en calidad de local.
La obligación del equipo mexicano será anular la ventaja de un gol que tiene el Lanús, que a su vez, se meterá a la fortaleza de los locales a defender a capa y espada el gol que lo puede poner en los cuartos de final.
El Lanús avanzará con el empate y con la victoria, pero también lo hará si encaja una derrota por un gol siempre y cuando el equipo argentino logre también anotar. EFE
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